PALEOLITICO

 

la cruz de madera se usaba, al parecer, para hincarla en el fondo del río, de modo que, cuando el agua creciese hasta llegar a la altura de los brazos, había peligro de inundación y la tribu ribereña tenía que coger sus bártulos y alejarse a toda prisa de la orilla. A ciertos condenados a muerte se les ataba al palo central, sujetándoles los brazos a los de la cruz para que el agua, al crecer, les fuese ahogando lentamente. Es curioso que sea tan poco conocido el origen posible de la cruz, que es una de las formas más familiares de nuestra cultura
Esculturas. venus paleolíticas: figuras femeninas en o en relieve , conocidas con el nombre genérico de venus. Son figuras de pechos, caderas, glúteos y vientre muy exagerados (esteatopigia) y el rostro apenas esbozado. Son esquematizadas dentro de un contorno ovoide. Reflejan el culto a la mujer fecunda que en la religiosidad prehistórica es paralela al de la tierra fértil. Es posible que ocupe un mismo lugar social el culto agrario y la ritualización de la mujer que posee el misterioso poder de la renovación de la vida. Suelen realizarse en marfil de mamuts, en piedra o en arcilla mezclada con hueso pulverizado y endurecida al fuego. Impresiona su amplia distribución espacial y su unidad estilística
Los instrumentos líticos más simples reciben el nombre de choppers (cantos trabajados monofaciales) y chopping tools (cantos bifaciales) que constituyen la denominada cultura de los cantos trabajados, propia del Homo Habilis.

Fueron tallados mediante percutores con la intencioón de crear una serie de útiles rudimentarios apuntados o con filos por una sola cara. El siguiente paso fue el tallado de bifaces, trabajando bloques seleccionados de piedra por ambas caras hasta darle la forma deseada, en ocasiones muy sofisticada, como la del bifaz simétrico, encontrado en grandes cantidades en Europa, que fue probablemente un instrumento multiusos (hacha de piedra).
Estos bifaces hicieron su aparición durante la existencia del Homo erectus del que se han encontrado restos desde el sur de África hasta el sudeste asiático y que abarca un periodo iniciado hace 1,8 millones de años y que se extendió hasta hace unos pocos centenares de miles de años. Los bifaces debieron ser, por tanto, unos útiles prácticos y eficientes. El achelense constituyó una de las etapas más importantes del paleolítico inferior.

La denominada técnica levallois supuso un notable avance técnico; apareció en diferentes lugares y fechas durante este periodo, probablemente de forma espontánea y no por aculturación. Fue en el paleolítico medio cuando alcanzó su máximo desarrollo.
Pinturas rupestes algunos extintos como mamuts o uros y otros reconocibles en la actualidad- como bisontes, caballos, gacelas, osos, ciervos o toros de asombroso realismo, bien plasmados en grupo o de manera individual. En ocasiones se incluían signos como manos impresas a modo de tampón o contorneadas (soplando la pintura por la boca a modo de aerosol), símbolos abstractos o figuras humanas en escenas de caza o lucha en las que está siempre ausente el paisaje pero que en cambio tienen un movimiento y una naturalidad sorprendentes.

El hombre prehistórico basaba su subsistencia en la caza y la recolección de alimentos como bayas, raíces, etc., y su actividad cotidiana se desarrollaba en competencia directa con multitud de especies de depredadores que amenazaban su vida y de las que tenía que defenderse.

La importancia que la actividad cinegética tenía en aquellas sociedades queda patente en esa abundancia en la representación de estos animales salvajes.

MESOLITICO

Construcciones mortuorias



Puntas de flechaz


Una punta lítica es un instrumento tallado en piedra(casi siempre sobre lasca u hoja)con forma alargada, con un ápice terminal muy agudo más o menos paralelo a su eje de simetría. La forma de obtener una punta lítica es extremadamente variada, así como su función, aunque ésta última es, en casi todos los casos, la de servir como extremidad de una lanza,jabalina,flecha u otra arama de caza o combate (aunque hay varios casos en los que se ha podido determinar que las denominadas puntas eran, realmente, cuchillos). Desde el punto de vista técnico son innumerables las formas de obtener el extremo aguzado, pero las más básicas son:
Punta obtenida directamente del soporte con la forma triangular ya definida, sin necesidad de retoques; para lo cual se requiere una preparación previa del núcleo que permita predeterminar la morfología del producto gracias a un nervio central que conduce la fractura, por ejemplo, la Punta Levallois.

Punta constituida por la convergencia en ángulo agudo de un borde con retoque abrupto (o borde abatido) con otro borde natural de la lasca o de la hoja soporte. El borde abatido puede ser rectilíneo, como ocurre con las Puntas de la Gravette, o curvo, como es el caso de la Punta de Chatelperrón. Este tipo de obtener puntas también es habitual en los microlitos, como la asutraliana Punta de Adelaida.
Punta constituida por la convergencia aguda de dos bordes retocados mono o bifacialmente. Dependiendo de las cualidades del retoque hay infindad de variantes. Por ejemplo, las Puntas Musterienses tienen un retoque escamoso, mientras que las Puntas Solutrenses tienen un retoque plano y cubriente.
Punta de La Gravette
Puntas de Chatelperrón
Punta de Adelaida

 

Pinturas rupestres de henajeros

 

 

Es un panel figurativo, de 100 por 80 centímetros, en el que se mezclan personajes reales, en trazo lineal, con una clara actitud venatoria, realizada sobre unos esquemas figurativos con clara simbología ritual -hombre/mujer- en tonos ocres, marrones y rojizos. En su parte derecha e inferior se halla descascarillado, no sabemos si por las inclemencias del tiempo o por la mano del hombre, ya que por el vértice superior aparecen unas líneas rojizas y se pierde la continuidad del cuadro por debajo de una fila de hombres y mujeres. En la porción inferior e izquierda, hay una silueta rojiza y amorfa que destaca sobre el blanco del fondo: un gran ofidio, un jabalí, un oso…?. En el centro, las tres figuras principales del abrigo: una cabra herida dando el úItimo salto, en los estertores de la agonía; a su izquierda, las ancas de otra cabra humillada y cayendo muerta por las flechas de los guerreros. Guerreros que, situados en la parte superior, lanzan flechas, se arrastran en actitud de sorprender a los cérvidos y, uno de ellos, con el gorro ibero, sus genitales al aire y los brazos en cruz, sostiene runa honda en su mano derecha. Debajo del ciervo de la derecha, se aprecia el desconsuelo de la muerte en un guerrero caído y sin aliento, mientras otro cazador por detrás, tiene extendido el brazo izquierdo sujetando el arco y con el brazo derecho tensa la cuerda dispuesto a disparar. Seguramente una parte de la pintura se debió realizar en la primavera, cuando los ciervos han perdido la cuerna (desmogue). Una Z invertida parece un hombre en actitud orante y el resto, líneas quebradas con un punto central, hombres y mujeres formando corro, prototipo del arte figurativo – ¿festejan el éxito de la cacería o hacen corro para recibir a los cazadores, o…?. También el guerrero situado en el centro de la imagen, por encima de la cabra herida, parece que ha resultado herido, porque tiene la pierna derecha doblada, con la rodilla en tierra, las manos apoyadas en el suelo abandonadas.
Se puede decir de todo en cuanto a las formas, y la imaginación puede volar para situar esta escena entre los ritos religiosos, la celebración del buen resultado de la cacería o la tristeza por la muerte de dos guerreros.